Tras la tragedia sucedida en los Alpes, donde 150 personas perdieron la vida porque el copiloto estrelló voluntariamente el avión en el que viajaban, suena el eco de un caso de síndrome burnout (sindrome del trabajador quemado).
Lamentablemente esta enfermedad sigue sin obtener el suficiente apoyo y atención por parte de las instituciones y la comunidad científica. Esperemos que esto, ahora cambie.Esta enfermedad, descrita inicialmente en médicos, se define a través de tres componentes:
Básicamente, es un trastorno emocional provocado por un límite que se ha traspasado y que pone en serio riesgo la integridad física y emocional de la persona que lo sufre.
Los síntomas que lo caracterizan son:
Físicos: astenia, palpitaciones, taquicardia y pinchazos en el pecho, aumento de la tensión arterial, dolores musculares, cefaleas, problemas digestivos, mareos, afecciones de la piel.
Emocionales: irritabilidad, falta de concentración, apatía, baja tolerancia a la frustración, baja autoestima, alteraciones del sueño, adicciones y depresión.
Una de las principales características del síndrome es que se produce en profesiones que son más vocacionales, por ejemplo en el mundo sanitario, educativo y de servicio al cliente. El problema surge cuando se ha idealizado la profesión, o no llega el ascenso esperado por el que tanto se ha trabajado o la responsabilidad es demasiado alta, o los trabajos son monótonos, o los horarios absorbentes, o los incentivos no son acordes a la profesionalidad exigida, o por la pérdida de prestigio social, o el miedo a perder el medio económico de vida; son factores que propician la aparición del síndrome burnout.
El caso más notorio fue en France Telecom donde 35 empleados se suicidaron entre 2008 y 2009. La justicia francesa inculpó a la empresa por acoso moral.
En España, una sentencia del Tribunal Supremo en el año 2000 reconocía este síndrome como una dolencia psíquica causante de periodos de incapacidad temporal y como accidente laboral.
El Burnout se instaura como un proceso continuo que se manifiesta de una manera paulatina y que no permite al afectado identificar los cambios que está sufriendo. Para prevenirlo es muy importante establecer limites entre lo laboral y personal, disfrutar de periodos de descanso, la atención de su entorno social, para que dé la alerta y detener el proceso que puede llegar a consecuencias tan graves. Algo tan simple como la realización de cuestionarios o la medición de niveles de cortisol nos darán señales claras.
Un tratamiento eficaz del Síndrome de Burnout pasa por:
Afortunadamente, la mayoría de los pacientes consiguen una recuperación casi completa al cabo de unos meses.
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